El cambio de mi vida: la dieta rapida y efectiva para adelgazar que no era un timo

Dieta rápida: el blog donde contaré mi experiencia con la dieta para adelgazar rápido que resultó no ser un engaño

Hoy os voy a contar cómo ha mejorado mi vida desde que conseguí adelgazar rápido más de 10 kilos con una dieta rápida. Para empezar, mi nombre es Octavia, tengo 36 años, mido 1,71 metros y ahora mismo peso 70 kilos.

Pero no siempre he estado así: hace 6 meses pesaba cerca de 90 kilos, lo que realmente me agobiaba mucho. Yo me esforzaba de todas las formas que os podéis imaginar, comprando todos los productos para perder peso rapido de la Teletienda, desde esos incomodísimos corsés hasta la elíptica. Al final, me costaron muchísimo dinero y ahora ya no los uso para nada.

Realmente sabía que mi peso me agobiaba mucho pero no me he terminado de dar cuenta de lo justificado que estaba ese agobio hasta que no he conseguido bajar de peso rápido: le comentaba mi problema a mis amigas, a mi terapeuta, a mi madre…

Todos me miraban con lástima y me decían lo mismo: acepta tus defectos y sé feliz.

Ni hablar, mi sobrepeso tenía solución:

Tenía un problema con mi peso, pero sabía que dentro de lo que cabía era una afortunada: era un problema reversible. Tardaría más o menos, pero en ningún lado estaba escrito que no pudiera cambiar esta situación.

Yo pensaba a menudo en quienes se quedaron inválidos o perdieron un miembro tras un accidente de tráfico. Ellos sí tenían un problema sin vuelta atrás. Como muestra de respeto hacia su situación, me sentía obligada a coger el toro por los cuernos e intentar arreglar mi problema.

Cómo la obesidad me impedía tener una vida normal, necesitaba una dieta rápidamente

En mis trabajos siempre me pasaban por encima a las que tenían mejor cuerpo y estaban más delgadas, aunque se lo mereciesen menos que yo.

Todo empezó hace un par de años. Yo antes trabajaba de cajera en un supermercado, por lo que tenía que estar todo el rato hablando con clientes y poniendo mi mejor sonrisa, aunque la verdad es que no me movía mucho de mi lugar de trabajo y además tampoco era mucho estrés. Pero aún así me molestaba muchísimo que ascendieran a cualquier chica joven más delgada aunque llevara mucho menos tiempo trabajando y estuviese menos capacitada.

Ahí fue cuando entendí que mi problema no era solo de salud.

Sí, yo también fui víctima de productos milagro de la Teletienda

Empecé con esos productos milagrosos de la Teletienda que he dicho, pero nada. Eran todos un timo o por lo menos no conseguían un resultado tan rápido como el que yo buscaba. Así que empecé a buscar en Internet todas las dietas rápidas posibles.

La dieta Dukan, la primera decepción

La primera dieta rápida que probé fue la dieta Dukan, porque había oído que la usaban las famosas y había leído bastante sobre ella en las revistas. Al principio me fue bien. Adelgacé bastante peso y sobre todo lo hice bastante rápido. De hecho no me pareció ni siquiera que me costara demasiado esfuerzo. Pero en la última fase de la dieta llegó lo peor. Empecé poco a poco a recuperar mi peso, pero lo peor es que no se detuvo ahí y acabé pesando más aún que antes. Por eso, lo que antes era un objetivo ahora era una obligación: llegué a pesar cerca de 100 kilos.

Vivía avergonzadísima porque había fracasado en mi intento y porque las semanas en las que había bajado de 80 realmente me sentía bien conmigo misma. Me cambió muchísimo también las relaciones: pasé de tener unas muy buenas amigas estando más delgada a ver como me giraban la espalda cuando pasé de los 90 kilos. ¡Y hasta había conseguido empezar a ver a un hombre!

En vez de venirme abajo busqué alguna otra dieta que pudiera seguir. Sentía la necesidad de por lo menos volver a como estaba antes.

Intentando adelgazar con la dieta de la piña

Probé con la dieta de la piña, de la que me había hablado una amiga: consistía en perder 5 kilos en 3 días. ¡Totalmente mentira! Vaya estafa. Toda la dieta consistía en comer solo piña para perder líquidos. Pues la hice con la mejor intención del mundo pero solo conseguí adelgazar 2 kilos, que recuperé al cabo de una semana, y además ¡ahora ya ni me atrevo a acercarme a una piña!

Cada vez me sentía más agobiada por lo que acababa comprando cualquier producto que me vendiera una dieta rápida milagrosa aunque los médicos la desaconsejaran: lo intenté después con la dieta disociada, que tenía buena pinta porque podía comer de todo pero separando los ingredientes. ¡Otra mentira! No perdí ni un kilo y además toda la comida sabía mucho peor.

Las dietas alcalina y de los puntos, dos fraudes más

Después seguí con la dieta alcalina, horrorosa, y con la dieta de los puntos. Esta tenía buena pinta y lo intenté con todo el interés del mundo. Consistía en que cada día tenías que ir sumando los puntos de las de los alimentos que habías comido a lo largo de todo el día. Y no había que superar un número de puntos y tampoco había que quedarse muy por debajo. Había muchos alimentos que tenía prohibidos, como las galletas, las salchichas, las golosinas, los refrescos y casi todos los embutidos y dulces. Sabía que era dura pero pensaba que se podía conseguir.

La primera semana me lo tomé muy en serio y conseguí perder medio kilo, por lo que estaba ilusionadísima. En la segunda semana seguí y perdí un poquito menos, pero seguí una semana más y vi que había recuperado casi medio kilo. A la siguiente semana volví a perder y luego a subir y así durante más de dos meses. Nada, mi peso no había cambiado absolutamente nada.

Ya estaba totalmente deprimida, lo que se notaba en mi trabajo y más de una vez hasta mis jefes me preguntaron por eso. Quise darle una última oportunidad a las dietas rápidas con dos dietas de las que había leído en alguna revista y en internet y que confiaba en que podían dar resultado.

La blanda y la depurativa

La primera era la dieta blanda, que en realidad no estaba pensada para adelgazar sino para proteger el estómago. No funcionó pero realmente en la que más confiaba era en la otra: la dieta depurativa.

Toda la dieta depurativa consiste en eliminar toxinas para tener más energía. Sabía que se me iba a hacer dura, y realmente lo fue más. Pero los resultados tampoco llegaron.

Mientras veía a todas mis compañeras de trabajo que ascendían mientras yo me iba quedando atascada como cajera de supermercado sólo porque no era todo lo agradable a la vista que querían los clientes y mis jefes. Estaba ya muy cansada y dejé de buscar dietas rápidas.

Me dije que intentaría hacer más deporte y comer más sano pero sin seguir ninguna dieta rápida en concreto. Me seguía notando muy angustiada con mi cuerpo, prácticamente no quería mirarme al espejo porque sabía que me dolía cada vez que lo hacía. Sobre todo cuando recordaba que de más joven no estaba así y que en algún momento de probar todas las dietas rápidas posibles hasta había conseguido adelgazar un poquito, para luego sufrir mucho más al subir de peso.

Además, cuando empecé a fijarme tanto en mi peso, era tan sólo una preocupación, pero no era una obsesión. Pero cuanto más me esforzaba en adelgazar más me obsesionaba con mi peso y con mi cuerpo y estaba muy avergonzada de mí.

Sabía que mi cuerpo podía ser la diferencia con cualquier otra persona para quedarme por detrás: si algún hombre dudaba entre una chica y yo siempre elegiría a la otra, si mi jefe dudaba entre mis compañeras y yo, estaba claro a quién iba a elegir.

En realidad, el probar a caminar un poco más y un poco más rápido, subir por las escaleras en vez de con el ascensor o comer más sano, con más ensaladas y menos grasas, realmente ayudó. No perdí prácticamente peso, pero me sentía algo mejor conmigo misma. En ese momento pesaba 90 kilos, que para una mujer como yo de 1,71 m de altura pues no era lo mejor posible, la verdad.

Pero con esta dieta tan lenta sabía que a este paso adelgazaría los 10 kilos que me había propuesto en unos 6 años, y yo buscaba algo más rápido y efectivo.

Además, aunque todavía soy joven, sé que la edad va avanzando por lo que también conviene que me vaya cuidando y sobre todo que me llegue un buen trabajo porque si no ya sabía que me quedaría atascada para toda mi vida en el mismo puesto de trabajo.

La oportunidad laboral de mi vida

Sin embargo, el día menos esperado me llegó la mejor oportunidad de mi vida. La encargada me dijo un día que ella estaba pensando en jubilarse, y que si todo le salía bien iba a poder hacerlo en muy poco tiempo, en cerca de un mes o dos. Y también me dijo que yo era una de las candidatas a ocupar su puesto en cuanto se fuera ella. ¡Era mi oportunidad! Sabía que tenía que cogerla.

Sobre todo no quería quedarme marginada por las mismas razones que siempre, sabía que mi cuerpo no podía impedirme lograr mis objetivos profesionales. Por eso empecé de nuevo a buscar alguna dieta rápida que me pudiese funcionar. Pregunté a médicos y expertos en dietas y muchos me recomendaron una dieta de la que nunca había oído hablar: el Factor Quema Grasa.

Me dijeron que era la única dieta rápida que estaba demostrado que funcionaba. Comencé a buscar más información y a preguntar a más gente que la había probado. ¡Ni os imagináis cuánta gente lo ha usado para adelgazar rápido 10 kilos! Muchísima gente, desde famosas hasta deportistas, tanto hombres como mujeres.

El milagro era posible: la dieta que en una semana me dio resultados

No podía esperar más y comencé a buscar todo lo que necesitaba saber sobre esta dieta rápida. La mejor sorpresa que me pude llevar fue descubrir que toda la información que podía necesitar estaba en este libro. Y ahí cambió mi vida.

Justo después de comprar el libro empecé ya a ponerme a régimen siguiendo todas las indicaciones tan fáciles de seguir.

¡Increíble! ¿Cómo podía bajar tanto mi barriga en tan poco tiempo?

A la semana ya había perdido 3 kilos, en dos semanas había adelgazado 5 kilos y después de un mes ya pesaba casi 10 kilos menos. Pero lo más increíble de todo era que me encontraba con mucha más energía que antes.

Me gusta pensar que no fue casualidad, porque de repente aumentó mi rendimiento en el trabajo. ¡Mis jefes no dudaron de que yo era la persona adecuada para el puesto de encargada!

Es lo mejor que me ha pasado en mi vida: sin nada de esfuerzo, sin nada de dolor pero con toda la energía que no había tenido en los últimos años. Seguí con esta dieta después del primer mes porque vi que los resultados habían sido espectaculares.

Aquí tengo que reconocer que no fui todo constante que podía haber sido: tras perder casi 10 kilos en un mes estaba eufórica, y dejé de seguir al pie de la letras las instrucciones del libro. Aun así, el siguiente mes perdí entre 4 y 5 quilos (ahora me arrepiento de no haberme hecho fotos del antes y el después…).

Una dieta rápida y sana de la que no habla nadie

¿Quién me iba a decir a mí que todo era tan fácil como seguir las instrucciones de un libro para adelgazar hasta llegar a mi peso ideal? Lo único que tuve que hacer fue pagar unos pocos dólares, instalarme la aplicación que venía incluida y seguir al pie de la letra sus instrucciones: evitar unos alimentos, intentar comer de vez en cuando otros, y hacer los ejercicios específicos que recomendaban.

¡Lo peor de estar así es que la ropa me va grande y me tengo que comprar otra! Ahora peso 70 kilos y todo en mi vida ha cambiado: tengo un mejor trabajo, mis amigas no paran de decirme lo guapa que estoy ahora y he vuelto a ver al hombre con el que me veía hace un par de años. Como en esas películas americanas, de repente todo me va bien.

Si hubiese sabido de esta dieta desde el principio estoy segura de que todo habría sido más fácil para mí.

¡Tengo tanta energía ahora que incluso le he cogido el gusto a hacer deporte!

Más información sobre esta dieta.